El alcotán (Falco subbuteo) es un ave muy peculiar, de tamaño similar a un cernícalo
pero más fino y alargado, es este un pequeño halcón que viene todas las
primaveras del continente africano. Rapaz muy ágil y rápida, la única que puede
llegar a dar caza a pájaros tan escurridizos y esquivos por veloces, como el
vencejo o la golondrina.
Desde pequeño, cuando salía al campo acompañado de un gran cetrero,
veía muchas rapaces y aprendía cantidad de trucos para distinguirlas, sus
voces, el aleteo particular, las siluetas, sus nidos y zonas de cría… Siempre
me habían hablado del alcotán, pero no pasé de poder admirarlo en alguna
ilustración de las páginas del libro “El Arte de Cetrería” de Félix Rodríguez
de la Fuente.
Hace ya tiempo, contaría yo 13 años , un día de mayo en los
alrededores del Monasterio de Nuestra Señora de Alconada, en Ampudia (Palencia),
pude ver lo más difícil, una nube de aves se movía sobrevolando el monasterio,
tardé unos segundos en articular opinión, esto pasaba cuando algún “pájaro”
nuevo se ponía delante y ¡no tenías ni idea de que podía ser! Tuvimos la suerte de que no se
movieron mucho de la zona, eran muchos, diría que unos 100, corrí al coche a por la guía de
pájaros, y sí, después de algunas averiguaciones, definitivamente
eran alcotanes. Toda una gran suerte haber podido observarlos, estaban llegando a tierras
palentinas después de un largo viaje procedente de África.
Estas pequeñas rapaces pueden alimentarse en vuelo de grandes insectos en días calurosos y ascienden
a grandes alturas, ¡una verdadera experiencia! Desde entonces siempre he tenido
la ilusión de poder cazar en cetrería con el veloz alcotán, de momento los
avatares de la vida lo han impedido.
Dejo este vídeo en el que Félix nos cuenta cosas interesantes sobre los elementos imprescindibles para la práctica de la cetrería con cualquier rapaz, también cómo no, para el protagonista de esta semana: El Alcotán.
Tocaba veterinario en finca Los Huelmos, a
primeras horas de la mañana ya estaban los caballos, preparados para montar y
atados a la encalada pared del caserío, en un corro, el ganadero propietario,
el vaquero, los veterinarios y otros colaboradores vecinos del oficio comentan
y discuten la preparación para el saneamiento.
¿En qué consiste este saneamiento?, nos preguntamos.
Pues ahora detalladamente pasamos a explicar un poco el procedimiento y los porqués
de su realización a partir de esta experiencia en “Los Huelmos” un caluroso día
de agosto.
La brucelosis bovina (del género Brucella) es una de las causantes
principales de la realización de estos controles sanitarios al ganado por ser
contagiosa para la población humana mediante el consumo de carne o lácteos. Por
ello en las zonas potenciales ganaderas se efectúan estos controles.
El veterinario responsable de turno tarda y
el personal comienza a impacientarse, el primer lote de vacas, unas noventa, ya
están en el recinto del caserío pastando tranquilamente y observando nuestros movimientos, ya preparados para la operación. Al fin
el equipo se completa y comienza el saneamiento, a cada res se le inyectará la
vacuna y se le extraerá una muestra de sangre para analizar en laboratorio
posteriormente y comprobar que no existe enfermedad, de lo contrario se
sacrificaría a la madre y a su ternero.
Para poder llevar a cabo la vacunación, se
introduce al animal en un cajón de hierro, estrecho, en donde se le reduce la
capacidad de movimiento y así resulta mucho más sencillo su tratamiento. En el
corral precedente al cajón, los animales “se lo hacen encima”, el estrés es
elevado y entran a empujones en el “cajoncito”. Si el animal se niega a entrar
se le ayuda con un "suave" calambre que le hace recapacitar y dejarse poner la
vacuna. La raza bovina con la que estamos tratando, la morucha, no es
precisamente mansa y por ello esta operación resulta algo más complicada.
Una por una, todas las vacas van pasando por el cajón,
toda la mañana ocupada para introducir los tres grupos, en total más de 200. Así
que a eso de las doce del mediodía, el almuerzo espera en una mesa al aire, en
el patio del vaquero. El farinato, chorizo y salchichón ibéricos de la casa,
tortilla de patatas… unos elementos, la verdad, riquísimos e ideales para recuperar
energías y reanudar el arduo trabajo, ¡ya sólo queda la última vacada! A ésta
hay que ir a buscarla a un cercado algo apartado, así que de nuevo montados en los
caballos van para allá con los perros a traerlas, los gritos del vaquero se
oyen a lo lejos, al trote van rodeando el grupo y llevándolo a la zona de los
corrales para rematar la faena.
Encierro dirigido por los caballistas desde los pastaderos hasta los corrales.
Una experiencia vivida muy interesante la que se nos brindó en Los Huelmos, espero con estas líneas haber explicado correctamente algunos de los detalles que me parecieron más destacables y que podemos aprender todos, va dirigida especialmente para aquellos aficionados al campo en su estado puro, en esta ocasión, la jornada de saneamiento veterinario en una bonita dehesa salmantina.
Espero que os haya gustado, y si tenéis alguna pregunta o comentario podéis hacerlo a través de la página de facebook, tuenti, twitter o blogger.
Un saludo.
Agradecimientos a la familia Castaño Marcos.
Vídeo realizado por Miguel Martín.
Fotografías por Gabriel Rebollo.